08
Septiembre
2020
|
18:00
Europe/Paris

La personificación del exceso

El orgullo, junto con el exceso, forman parte de la mentalidad de Roger Dubuis, una dualidad que permite explorar libremente nuevos territorios y la habilidad de mostrar otra cara de su «personalidad»: una enorme singularidad. En efecto, se mueve por una búsqueda obsesiva del placer, la libertad y el hedonismo: todas estas características son inherentes a su mismísimo ADN. El resultado es una orgullosa estirpe de relojes fabulosos y sumamente contemporáneos en los que la marca que se atreve a ser diferente pone la técnica al servicio de la estética. En esta última demostración de todo lo anterior, el Excalibur Superbia es una asombrosa personificación contemporánea de extravagancia que, sin duda, deleitará los sentidos incluso del amante de hiperrelojes más insensible.

¿Loco o poseído?

Por este motivo, Roger Dubuis es descaradamente culpable del más grave de los siete pecados capitales: el orgullo, también conocido como soberbia (del latín SUPERBIA). La soberbia, que está estrechamente asociada a la vanidad y la disposición a asumir riesgos, también se relaciona con la adicción obsesiva a la adrenalina, precisamente igual que Roger Dubuis. Movido por este principio, junto por su firme creencia en la importancia de darlo todo, Roger Dubuis ha creado el Excalibur Superbia, el último objeto de culto para una tribu de personas que confían que la vida es un juego del que hay que sacar el máximo partido.

El Excalibur Superbia, el ejemplo más reciente del orgullo y el exceso inamovibles de la Casa, está fabricado en oro blanco enriquecido con paladio y engastado con exactamente 600 preciosos diamantes blancos y zafiros azules. Esto aporta una carcasa realmente extravagante (e ideal) para el icónico calibre característico de Roger Dubuis: un nuevo movimiento con DOBLE TOURBILLON VOLANTE, el RD108SQ, inspirado en su legendaria versión lanzada en 2005, el primer calibre con doble regulador conectado con un diferencial, de volumen potenciado y adornado con una estrella engastada con diamantes. En el RD108SQ, que rinde homenaje a la condición de Roger Dubuis como precursor en el campo de esta complicación extrema dominada por otros pocos relojeros, el doble tourbillon volante se transforma en la característica distintiva emblemática por antonomasia.

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Excalibur Superbia

Como demuestran los múltiples trucos que encarna esta última iteración de la hiperrelojería fuera de lo común, y como demasiado bien sabe Roger Dubuis, el diablo está en los detalles. En el Excalibur Superbia, Roger Dubuis reinventa una vez más el juego como nadie lo había hecho hasta la fecha.

El exceso del Excalibur Superbia, que lo catapulta directamente a los tan codiciados Estrenos Mundiales, no se debe ni a su aleación ni al número de piedras con las que está engastado: lo que lo hace realmente excepcional es que cada piedra engastada en el realce, el bisel, la caja y la corona tiene forma de tetraedro y está engarzada con un engaste invisible sobre superficies curvas. La técnica más difícil para engastar una piedra, el engaste invisible, resulta prácticamente imposible cuando hay que aplicarla a una superficie curva.

Allí donde nadie se atreve a poner el pie

Jamás ningún joyero ni relojero se ha atrevido a engastar una pieza de esta forma, por lo que queda claro que nadie ha estado nunca tan loco ni ha sido tan ambicioso como para hacerlo en un reloj masculino. Hasta ahora. Así, en esta obra maestra en la que la complejidad del motivo supera cualquier norma conocida por la humanidad, los maestros artesanos de la Manufactura de la Casa en Ginebra se propusieron crear una estructura a modo de eje que sujetara cada piedra desde detrás, con el fin de respetar la total determinación de la marca por evitar introducir cualquier material entre las piedras.

Para complicar las cosas aún más, todas y cada una de las resplandecientes piedras del Excalibur Superbia son un tetraedro, una forma de talla que exige una habilidad infinita, dado que el hecho de que sean extremadamente finas aumenta enormemente el riesgo de rotura.

El concepto de imposible no significa nada —o incluso es un sinsentido— para Roger Dubuis, donde el siguiente reto simplemente está a la vuelta de la esquina. Por ello, no solo cada piedra debía ser un tetraedro, sino que el motivo se diseñó de manera que todas las 238 piedras engastadas en la caja del Excalibur Superbia tuviesen una forma distinta y, por tanto, excepcional. Para colmo, el diseño también exigió que los sufridos artesanos de la Manufactura en ocasiones tuviesen que ingeniárselas para hacer confluir seis o siete piedras en un mismo punto.

Sin embargo, esta no sería la única forma en que Roger Dubuis pondría a prueba la pericia de sus engastadores. El as en la manga definitivo del Excalibur Superbia está en el ranurado, el último paso necesario para completar el engastado invisible con las piedras a las que previamente se ha dado una forma triangular perfecta. Es tan difícil de hacer sobre una piedra con forma de tetraedro que a cada engastador le llevó una media de 30 minutos crear una sola ranura, lo que equivalió a 900 horas de trabajo solo para realizar esta operación en los tres laterales de los 600 diamantes, más otras 420 horas para engastar la caja y el bisel, y ¡eso sin contar siquiera el tallado de las piedras! Todo este proceso requiere unas tres veces más tiempo que engastar la misma caja con piedras talla baguette. Y, para no quedarse cortos, alcanzando la cima de la complejidad al estilo de Roger Dubuis, el Excalibur Superbia ha logrado aplicar este proceso, que ya es meticuloso y rompedor de por sí, totalmente sobre una superficie curva.

Las líneas de esta excepcional obra artística, sencillas, rectas y absolutamente francas, evocan en gran medida las mismas formas espaciales predilectas del artista y diseñador de interiores KAZ SHIRANE, con el que la marca que se atreve a ser diferente tiene numerosos rasgos en común, para empezar desde el punto de vista visual.

«Creo espacios interactivos centrados en los visitantes. Cuando el usuario del espacio entre en una habitación llena de espejos, se producirá una interacción —un reflejo en los espejos— y el usuario podrá convertirse en el cocreador de este espacio. Este espacio reflejado está diseñado para funcionar a modo de receptor y amplificador de la voluntad del usuario. El espacio literalmente refleja la mente del visitante, permitiéndole convertirse en artista. La única regla que impongo a los visitantes en mi instalación es que disfruten del espacio con toda la libertad que deseen.»

Roger Dubuis y yo compartimos la misma visión: creamos piezas excepcionales que hacen que la gente se sienta como si fuera el protagonista. Para mí, el reloj Superbia de Roger Dubuis es como una máquina del tiempo que puede transportarnos a un mundo extraordinario en un instante. Siempre quiero crear ese espacio en mis obras. Naturalmente, la artesanía elaborada es absolutamente maravillosa. Pero, al margen de eso, lo que más me llamó la atención es que es una pieza muy artística: su diseño característico capta la luz de una manera muy bonita y se puede ver incluso de lejos.

Para mí fue un honor saber que mi trabajo inspiró el diseño de su nuevo reloj: esto demuestra que el arte tiene muchas facetas y que puede abrir nuevas posibilidades.

Admiro a Roger Dubuis porque pone todo su corazón en la creación de sus productos; la importancia que da a la calidad, así como su atención a los detalles, se nota en cada aspecto. Estoy deseoso de seguir explorando esta colaboración. Mi papel consistirá en expresar la filosofía de Roger Dubuis y en permitir que los clientes vivan su excepcional universo a través de mi arte.»

KAZ SHIRANE, artista

Memento mori

Un hiperreloj para una hipertribu, el Excalibur Superbia es la demostración de la existencia de una mentalidad común centrada en la idea de vivir la vida hasta el extremo y con la máxima intensidad. Siguiendo la gran tradición de los relojes de bolsillo memento mori, y como recordatorio de que nuestro paso por la Tierra es breve y debe colmarse de placer, locura y libertad infinitos, el movimiento del Excalibur Superbia porta la inscripción secreta «Memento mori», un detalle que desde ahora aparecerá en cada Hiperreloj creado por la Casa. Porque recordar que has de morir es recordar que has de vivir, y no cabe duda de que esta es la manera más apasionante de disfrutar de la hiperrelojería.

Acerca de Roger Dubuis

Fruto de las ideas de dos visionarios revolucionarios, Roger Dubuis lleva dejando clara su manera de pensar desde 1995. Su espíritu atrevido sigue rompiendo todas las convenciones de la relojería. Gracias a sus importantes conocimientos especializados y a su total dominio de las complicaciones relojeras complejas, se apoya en una Manufactura integrada que le permite ser totalmente independiente. La extravagante casa, que se expresa a través de una sofisticación técnica que no se conforma con los límites establecidos, se mueve por un espíritu innovador inspirado en otras industrias punteras y diseños fuera de lo común. Su creatividad desatada, simbolizada por su característico esqueletizado, permite a Roger Dubuis crear relojes atrevidos e inconformistas que son osadamente expresivos e inconfundiblemente contemporáneos. Esto, junto con una férrea creencia en la importancia de darlo todo, exhibiendo el exceso a todos los niveles, y una firme determinación por asegurarse de que sus clientes puedan esperar lo inesperado a cada paso convierte sin lugar a dudas a Roger Dubuis en la manera más fascinante de vivir la Alta Relojería.