24
Abril
2020
|
18:00
Europe/Paris

El estado de ánimo por encima de todo

La Alta Relojería es intransigente; y, por ese motivo, Roger Dubuis nunca ha sido de los que se limitan a seguir las reglas. De esa forma, reafirma su singularidad combinando los entresijos de las tradiciones más nobles con destellos visionarios mediante los cuales ha logrado una posición indiscutible como el maestro de la relojería expresiva y contemporánea.

En este punto de equilibrio donde el ingenio de los artesanos del pasado y la modernidad más creativa dejan de percibirse como elementos contrapuestos es donde se inserta la última creación de la marca: el Excalibur Diabolus in Machina. Una creación que, sin lugar a dudas, sabrá sorprender a todos los atrevidos que comparten la idea de que solo vale la pena vivir la vida intensamente, apasionadamente y —¿por qué no decirlo?— ¡desmesuradamente!

UN RELOJ ÚNICO

Como bien sabemos, el Diablo está en los detalles. Y, puesto que la irreverencia creativa es una tentación a la que Roger Dubuis sería incapaz de resistirse, el Excalibur Diabolus in Machina lleva el interés por la sofisticación hasta el extremo, ofreciendo a los pocos afortunados de la tribu Dubuis una experiencia tan singular como «sulfurosa».

Este nuevo reto combina proezas técnicas y osadías estéticas: esas libertades finales que solo puede permitir un modelo de producción específica, sólidamente establecido en una manufactura de vanguardia, que garantiza tanta fuerza como independencia para desarrollar una visión característica del tiempo, en contra de las convenciones.

Así, se ha hecho todo lo posible por que el Excalibur Diabolus in Machina constituya una de las experiencias más extraordinarias de la Alta Relojería, en un atrevido acuerdo entre perfección manufacturera, simbolizada por el Poinçon de Genève, y diseño rompedor. Esta es la manera en que Roger Dubuis se divierte con la transgresión de sus propios códigos, dejando que su famosa estrella literalmente implosione para alumbrar un diseño fantástico que crea una armonía entre elementos opuestos, entre el rigor geométrico y el caos. De esta forma, ni un solo pico de esta nueva estrella desestructurada está posicionado en el mismo nivel, en una hazaña relojera aún más compleja, pero ¡mucho más emocionante!

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Excalibur Diabolus In Machina

UN CALIBRE RENOVADO

No es posible contar la historia de Roger Dubuis sin mencionar las grandes complicaciones relojeras más importantes y, en particular, la tan codiciada repetición de minutos. Como el relojero excepcional que era, el propio maestro había ideado los planos de esta complicación ya desde los primeros momentos de existencia de su manufactura. En la actualidad, este patrimonio constituye un auténtico tesoro y, con la integración de dos complicaciones relojeras, Roger Dubuis muestra una vez más su diabólica experiencia y su pasión por los retos imposibles de superar.

Con una revisión maliciosa y futurista de la repetición de minutos es como el relojero marca la diferencia. Este procedimiento, inventado en una época en la que encender una luz por la noche no era tan fácil como pulsar un interruptor, es una de las complicaciones relojeras más difíciles. Permite consultar la hora mediante un botón que activa una sonería de tonos graves para las horas y agudos para los minutos, y que emplea dos tonos distintos para los cuartos de hora. Pero los relojeros de Roger Dubuis no se plantaron ahí, y se divirtieron añadiendo funciones para dar al reloj un carácter aún más lúdico. En primer lugar, posicionado en las 11, se observa un disco ingeniosamente fundido en un número romano. Este disco, marcado con las palabras «Hours», «Quarters» y «Minutes», gira al activarse la repetición de minutos, ilustrando visualmente los intervalos de tiempo que están sonando en ese momento. Para ello, los relojeros añadieron el sistema principal de la repetición de minutos accionado mediante el tacto, que obliga a buscar la hora a tientas antes de reproducirla acústicamente, para introducir esta segunda indicación visual.

Una segunda función, situada entre las 3 y las 4, pone de manifiesto una vez más el carácter obsesivo y excesivo de los relojeros de Roger Dubuis. Se trata de un indicador de función que, mediante una palanca, permite al propietario del reloj saber al instante si su reloj está en posición de «cuerda manual» o de «ajuste de la hora». Esta garantía visual es extremadamente importante, ya que realizar el ajuste del reloj mientras suena la repetición de minutos puede dañar el movimiento.

Y, por último, se ha desarrollado una última función para facilitarle la vida al usuario. Se trata de un pulsador de la repetición de minutos, dotado de un mecanismo conocido como «todo o nada». Esta segunda garantía no permite activar la repetición de minutos hasta que no se haya accionado total y completamente el pulsador, con el fin de impedir que el mecanismo se active de forma involuntaria, o que se obtenga una lectura parcial de la hora.

A esta primera gran complicación se añade el famoso tourbillon volante de Roger Dubuis, que también es signo distintivo de la marca desde sus inicios, y cuyo ensamblaje y colocación requieren una destreza y experiencia sin igual. Diseñado para compensar los efectos de la fuerza de la gravedad sobre la trayectoria de las agujas, el tourbillon es la pieza mecánica que permite al reloj comunicarse con el «gran reloj» del universo.

DIABOLUS IN MACHINA

Roger Dubuis decidió afinar su repetición de minutos de acuerdo con la sonoridad del tritono, el famoso Diabolus in Musica prohibido por la música religiosa medieval: un intervalo que se encuentra, por ejemplo, en el poema sinfónico «Danza Macabra» de Camille Saint-Saëns. Esta disonancia primordial también es la clave secreta de todas las astutas y complejas combinaciones armónicas de la Música —el arte que, de entre todas las artes, escogió el Tiempo para desplegar en él sus hechizos— y de las leyes de la belleza. Sus sonoridades, en este caso afinadas en un Do y un Sol bemol y reforzadas por la nobleza de los materiales que atraviesan, ofrecen al oyente una experiencia sensorial cautivadora.

El Excalibur Diabolus in Machina, viva imagen del tiempo y recordatorio poético de nuestra condición efímera, es, mucho más que un reloj, una obra total que representa las paradojas del Tiempo, una invitación hedonista al «Carpe diem» y un manifiesto destinado a los espíritus pioneros que, en lugar de romper los códigos, reinventan sin cesar su propio juego.

Acerca de Roger Dubuis

Fruto de las ideas de dos visionarios revolucionarios, Roger Dubuis lleva dejando clara su manera de pensar desde 1995. Su espíritu atrevido sigue rompiendo todas las convenciones de la relojería. Gracias a sus importantes conocimientos especializados y a su total dominio de las complicaciones relojeras complejas, se apoya en una Manufactura integrada que le permite ser totalmente independiente. La extravagante casa, que se expresa a través de una sofisticación técnica que no se conforma con los límites establecidos, se mueve por un espíritu innovador inspirado en otras industrias punteras y diseños fuera de lo común. Su creatividad desatada, simbolizada por su característico esqueletizado, permite a Roger Dubuis crear relojes atrevidos e inconformistas que son osadamente expresivos e inconfundiblemente contemporáneos. Esto, junto con una férrea creencia en la importancia de darlo todo, exhibiendo el exceso a todos los niveles, y una firme determinación por asegurarse de que sus clientes puedan esperar lo inesperado a cada paso convierte sin lugar a dudas a Roger Dubuis en la manera más fascinante de vivir la Alta Relojería.